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Toquepala, Tacna, Peru
(SINDICATO UNICO DE TRABAJADORES DE OPERACIONES DE TOQUEPALA Y ANEXOS) SINDICATO DE RECIENTE CREACIÓN (NOV.2006), CONFORMADO POR TRABAJADORES DE OPERACIONES DE LA MINA DE TOQUEPALA, DE PROPIEDAD DEL GRUPO MEXICO. SUS PRINCIPIOS SE FUNDAN EN LA SOLIDARIDAD, JUSTICIA SOCIAL, TRABAJO DECENTE, DERECHOS SOCIALES Y ECONOMICOS, UNIDAD SINDICAL INTERNACIONAL, ALIANZA SOCIAL, ENTRE OTROS; Y SU LUCHA PERMANENTE AL LADO DEL PUEBLO.

viernes, 18 de febrero de 2011

SEMANA DE LA SOLIDARIDAD CON EL SINDICATO MINERO DE MEXICO


En la semana de la Solidaridad para con los mineros de México en su lucha, el SUTOTA publica una interesante entrevista realizada a Napoleón Gómez Urrutia líder del Sindicato Minero de México hoy autoexiliado en Canadá.

EXILIO SINDICAL

Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Minero, habla desde el exilio sobre la lucha de los trabajadores en México.

Por Tadeu Breda, Comunicación CSA

El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República de México (SNTMMSSRM) no vive en México. Para proteger a su vida y de su familia, Napoleón Gómez Urrutia, de 65 años, tuvo que dejar el país en marzo de 2006, solo algunas semanas después de la tragedia en Pasta de Conchos. El “crimen” del sindicalista fue haber clasificado como “homicidio industrial” a la explosión que victimó a 65 mineros en 2006.

En complicidad con la gigante empresarial Grupo México, que administraba la mina, el gobierno mexicano de Vicente Fox empezó una campaña de persecución a Napoleón. Las acusaciones y amenazas le obligaron a buscar el autoexilio. Hace más de cuatro años, desde Vancouver, Canadá, Napoleón dirige el Sindicato Minero y coordina la lucha de los trabajadores mexicanos por mejores salarios y condiciones dignas de salud, seguridad e higiene en las minas del país. Y conmemora la semana de solidaridad que, entre el 14 y 19 de febrero de 2011, está desarrollando en todo el mundo acciones por más libertad sindical en México.

“Necesitamos fortalecer la solidaridad para ejercer más presión sobre el gobierno de México y exigirle respeto al derecho de asociación sindical, que es un derecho universal de los trabajadores y que está garantizado por el Convenio nº 87 de la OIT, que el Estado mexicano firmó hace más de 60 años”, dice Napoleón, señalando que sociedad y sindicatos tienen que trabajar juntos. “Si hoy atacan a un sindicato en México, y el gobierno y las empresas multinacionales ganan y salen adelante, mañana van a actuar contra cualquier otra organización sindical no sólo de México, sino de cualquier otro país del mundo.”

Napoleón cree que la semana de solidaridad será decisiva para promover un cambio en la política laboral del gobierno mexicano. “Se han equivocado en atacar a los sindicatos”, evalúa. El secretario general del SNTMMSSRM recuerda un discurso del presidente estadounidense Barack Obama cuando estalló la recesión económica el 2008. “Los sindicatos no son la causa de la crisis. Pueden ser, por el contrario, la solución a esta crisis – ésta es una frase importante que no escuchan los gobiernos conservadores y reaccionarios, como el de México.”

En la entrevista, Napoleón Gómez Urrutia habla de la actuación del Sindicato Minero tras el accidente en Pasta de Conchos, recuerda la persecución del gobierno a los sindicatos independientes de México, explica la alianza estratégica que el SNTMMSSRM estableció con los Steel Workers en EEUU y Canadá y, claro, reconoce la importancia de la solidaridad internacional para la lucha de los trabajadores mexicanos.

¿Cuál es la importancia de la solidaridad internacional para el sindicalismo mexicano?
La solidaridad internacional es fundamental, porque es una forma de expresar que nuestra lucha sindical y social en México no está aislada, que cualquier acción que tome un gobierno o empresas multinacionales en contra de la autonomía de los trabajadores y de la libertad sindical va a ser contestada y rechazada de inmediato a nivel internacional. Así como las empresas se globalizan y los gobiernos conservadores estrechan sus lazos con otros gobiernos conservadores a través de Tratados de Libre Comercio, la misma medida los sindicatos deben hacer una lucha global. Para nosotros es muy importante esta gran solidaridad internacional para ejercer mayor presión sobre este gobierno de México, que durante los últimos diez años se ha dedicado a reprimir los derechos fundamentales de los trabajadores y ha actuado en complicidad con los grandes monopolios de México e intereses extranjeros en contra de las demandas de los trabajadores por una sociedad más justa y una vida más digna.

¿Eso se aplica a las huelgas que sostienen los mineros en México actualmente?
Así es. Tenemos actualmente 3 huelgas en 3 minas diferentes, todas ellas pertenecen al Grupo México: la mina de Cananea, en el estado de Sonora, la mina de Taxco, en Guerrero, y la mina de Sombrerete, en Zacatecas. Estas huelgas tienen más de 3 años y medio. Se iniciaron el 30 de julio de 2007 para exigir mejores condiciones de seguridad, salud e higiene, mejores salarios y prestaciones y respeto absoluto al sindicato nacional y a la autonomía y libertad sindical. Grupo México, encubierta por el gobierno de México, no ha querido negociar una solución a estas huelgas. Se ha dedicado a agredir a los trabajadores. Eso ha merecido una condena absoluta de todos los trabajadores de México. La solidaridad de los United Steel Workers (USW) ha sido muy importante en el sostenimiento de estas huelgas. Sus visitas a las minas en huelga han sido muy importantes. Hemos trabajado muy de cerca con ellos y avanzamos mucho en el proceso de integración entre los Steel Workers de EEUU y Canadá y los mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México. Esta solidaridad tiene raíces en 2005, cuando firmamos una Alianza Estratégica de solidaridad. Estamos construyendo una integración para garantizar una unión sindical internacional que va a agrupar los trabajadores de EEUU, Canadá, el Caribe y México, más de 1 millón de trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos.

¿Cuál fue la inspiración y cómo funciona el acuerdo internacional entre los trabajadores de México, EEUU y Canadá?
El acuerdo se inició con la previsión de que los gobiernos de derechas, aliados con las empresas multinacionales, irían adoptar una estrategia más agresiva en contra de los sindicatos. Entonces era necesario unificar esfuerzos que transcendieran fronteras. Había empresas multinacionales que habían celebrado contratos colectivos con los Steel Workers, así como con los mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México. Entonces decidimos hacerlo y llevarlo a la práctica: que fuera un acuerdo no sólo para el intercambio de experiencias, educación y formación, sino buscar estrategias que nos permitan hacer frente a las empresas multinacionales que tienen contratos colectivos comunes, como es el caso de Grupo México, Acelor Mittal, Bombardier, por eso firmamos este acuerdo, para estar unidos, tener más fuerza y poder defender mejor nuestros derechos. Y esto pusimos en la práctica en 2005, cuando los Steel Workers se fueron a una huelga en contra de Asarco (American Smelting and Refining Company), que pertenece a Grupo México, de este señor Germán Larrea. Su huelga duró poco más de 4 meses, en Arizona y Tejas, y en solidaridad salimos a protestar en apoyo a los derechos de los trabajadores de EEUU. Fuimos a protestar delante de las oficinas de Grupo México en México, y pusimos presión para que resolvieran los conflictos laborales. En el caso nuestro, tras la explosión en Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006, cuando el gobierno de México inició esta persecución política en contra del sindicato y de los dirigentes sindicales, ellos han sido muy solidarios, y esto nos agarró una fuerza y un respeto muy importante. Hemos dicho que la unidad da la fuerza y la fuerza da el poder para transformar las cosas. Creo que unidos podemos lo podemos lograr mejor y más pronto.

Incluso tu exilio en Canadá tiene que ver con este acuerdo de solidaridad, ¿no?
Sí, de alguna manera, claro. Ellos han jugado un papel muy importante. Después de la explosión de la mina de Pasta de Conchos, estábamos protestando había un año y medio por lo menos contra Grupo México por las pésimas condiciones de seguridad, y la empresa no hacía caso, porque se sentía apoyada por el gobierno. Hicimos tres huelgas en contra de la empresa, y tampoco respondió. Hasta que ocurrió la tragedia. Yo acusé a la empresa de homicidio industrial, cuando murieron los 65 compañeros trabajadores, sobre todo porque al quinto día decidieron abandonar a la mina, la cerraron a la fuerza, dejaron la policía federal y al ejército a cuidar la mina y se fueron, el secretario de trabajo de México y la empresa conjuntamente, sin saber si estaban con vida nuestros compañeros. Entonces a partir de ahí el gobierno empezó la persecución política en contra mía. Yo estuve en Pasta de Conchos, bajé a la mina para ver las condiciones después de la explosión y para buscar que continuara las tareas de rescate de los compañeros. No hizo caso ni el gobierno ni Grupo México. Vino, por el contrario, una intensa persecución política. Nos acusaron de una serie de delitos falsos, inventados, sin ningún fundamento, que se han caído todos a lo largo de estos años ante los tribunales y los magistrados. Después de casi tres semanas de estar en Pasta de Conchos tuve que salir de México. Me moví primero a EEUU, pero como el gobierno de México tenía relaciones muy estrechas con el gobierno de George W. Bush, los steel workers sugirieron que lo mejor era trasladarme a Canadá para estar más seguro de estas presiones.

¿Cómo ves la situación de los sindicatos en México hoy día?
El gobierno de Felipe Calderón se ha dedicado, sobre todo a través del secretario de trabajo, Javier Lozano, un individuo totalmente entregado a los intereses empresariales, se ha dedicado a agredir a los sindicatos democráticos e independientes. Hay una latente amenaza para agredir, detener, arrestar y asesinar en algunos casos. A nosotros, los mineros, nos han asesinado 4 compañeros, han herido de bala a más de 100 compañeros, han sido detenidos, arrestados y torturados a muchos de ellos. Hoy, el presidente de nuestro Consejo General de Vigilancia y Justicia, Juan Linares Montúfar, está en la cárcel desde hace 2 años y dos meses, sin derecho a juicio, sin acusaciones formales, sin derecho a fianza, como un preso político del gobierno. En Cananea también tenemos detenido otro compañero desde el año pasado, Martín Salazar. Los electricistas, los petroleros, los maestros y los campesinos también han estado bajo amenaza constante. Es una situación difícil y tensa que nos ha llevado a formar una alianza entre nosotros y un pacto para defender nuestros derechos de esta agresión de un gobierno de derechas que quisiera acabar con la autonomía sindical.

¿Qué actuación tuvo el Sindicato de los Mineros tras el accidente en Pasta de Conchos?
De inmediato protestamos por las pésimas condiciones de seguridad, salud e higiene que prevalecían en la mina y que habíamos estado denunciando constantemente y que la empresa no quiso atender. Grupo México, por cierto, no quiso invertir 1 millón de dólares para haber evitad la explosión, con medidas adecuadas en seguridad. Este valor fue calculado por expertos en seguridad. Y en ese año de 2006, la empresa ganó unas utilidades de 2.6 mil millones de dólares. Es impresionante la avaricia, la mezquindad y la falta de sensibilidad, moral y humanidad de este grupo empresarial. Nosotros protestamos y exigimos que se continuara (y lo seguimos haciendo hasta el día de hoy) con el rescate de los compañeros, porque entre estos 65 trabajadores que murieron, 63 permanecen abandonados en el fondo de la mina. Seguimos exigiendo que se reabra la investigación, porque nunca hubo una investigación adecuada, y se castigue a los responsables por la tragedia tanto del lado de la empresa como del gobierno, que no hacía las inspecciones de trabajo y de seguridad adecuadas, porque estaban en complicidad. También estamos exigiendo una indemnización con dignidad y justicia para los familiares de todos los caídos en Pasta de Conchos. La mayoría de ellos no ha recibido ninguna indemnización. Algunas de las familias probablemente al principio recibieron cantidades muy bajas y miserables. Por las necesidades económicas quizás cobraron algo, pero nunca se hizo con justicia. Fueron cantidades ridículas, simbólicas que no representan la salud o mucho menos la vida de un trabajador. Esta empresa tiene un desprecio absoluto por la salud y la vida de los trabajadores, por eso se debe indemnizar como corresponda.

Nosotros hemos hecho estudios comparativos de otros casos de minas de carbón que han tenido explosiones similares, como ocurrió en Virginia, EEUU, el año pasado, donde los compañeros tuvieron un accidente y fueron rescatados. Estuvieron la empresa y el sindicato al lado de ellos, y se le indemnizó con 3 millones de dólares a cada una de las familias. En China, donde se dice que no se respetan los derechos laborales, el año pasado hubo una explosión que atrapó a 150 mineros, pero después de 8 días rescataron a más de 100 con vida. O sea, en China hicieron el esfuerzo de rescatar a los trabajadores durante más tiempo que en México. Por lo tanto, creo que todo eso comprueba que Grupo México ha cometido un homicidio industrial, un abandono total, una negligencia criminal, producto de la prepotencia e indiferencia de esta empresa.

¿Qué tipo de comparación harías entre la actuación del gobierno chileno y la empresa Codelco en el rescate de los 33 mineros en San José de Atacama y el gobierno mexicano y Grupo México en Pasta de Conchos?
La verdad es que es una vergüenza histórica lo que hizo Grupo México y el gobierno de Vicente Fox, y que ha seguido Felipe Calderón, que no ha hecho nada por continuar las tareas de rescate, hacer justicia o abrir la investigación. Vimos con gran admiración como en Chile trabajaron juntos la empresa, los sindicatos y el propio gobierno, un gobierno también conservador, pero que finalmente asumió la responsabilidad de conducir el rescate. Fue algo admirable que merece todo nuestro reconocimiento, y desde luego nos indigna que en México no haya habido este esfuerzo. En México hubiera sido mucho más fácil rescatarlos. El accidente en Pasta de Conchos ocurrió a una profundidad de 120 metros, en un terreno suave, plano, y no quisieron rescatarlos. En Chile, por contrario, el rescate fue a 750 metros de profundidad, en un terreno duro, difícil, de montaña. Se ve que la vida de los trabajadores en Chile fue respetada. Lo que ocurrió en México merece una condena moral. Es algo que Grupo México y Vicente Fox cargarán siempre en su conciencia: abandonaron a nuestros compañeros al quinto día sin saber si estaban con vida o sin ella.

¿Cómo se ve a los sindicatos mexicanos desde la sociedad mexicana? ¿Qué imagen tienen en el país?
En lo general, la imagen es negativa. En México, el gobierno y las grandes empresas controlan los medios de comunicación. Desde que se inició el gobierno de la derecha, en el año 2000, con Vicente Fox, ha habido una campaña permanente y sistemática de ataques contra los sindicatos democráticos e independientes, buscando criminalizar la lucha social, inventando calumnias, mentiras, difamando constantemente a los dirigentes sindicales para desprestigiarlos. Por otro lado, por los mismos medios de comunicación, junto con la secretaría del trabajo, se han dedicado a promover los sindicatos blancos, sindicatos de empresas, que no representan verdaderamente a los trabajadores, no defienden sus derechos. Todo eso tiene un efecto en la mentalidad de la sociedad.

Nosotros estamos luchando contra toda esta campaña nacional orquestada desde gobierno, empresas y medios de comunicación de la derecha para desprestigiar los sindicatos. Hemos buscado los mejores incrementos salariales en México, defendido las condiciones de salud, seguridad e higiene, hemos educado, preparado y capacitado a nuestros trabajadores y líderes sindicales para contrarrestar este efecto. Y desde luego creado esta alianza internacional para rechazar y hacer un balance en contra de esta política gubernamental.

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